Lunes, mayo 13, 2013

El ritmo loco de Matías Aguayo

MATIAS

De no ser por la singular historia de vida de Matías Aguayo –nacido en Chile, exiliado en Alemania–, nadie se hubiera imaginado a Berlín como el centro de operaciones [1] de un sello como Cómeme, un label con sangre latina y ritmos lunáticos.

La conexión Berlín–Cómeme tiene escalas musicales en Santiago, Colonia, Buenos Aires, Londres, Medellín, Monterrey, Rosario, París, Valparaíso, Chicago, Moscú, Detroit, Glasgow, Ciudad de México… y gracias a proyectos como Radiocómeme, en donde se programan mixtapes de una variada selección de residentes, la lista sigue creciendo.

Los últimos dos años han sido particularmente importantes para el sello, y no debe sorprender que este crecimiento ha ido de la mano del éxito de Matías Aguayo, su creador y mentor.

Cómeme comenzó a lanzar música en 2009 bajo el cobijo de distribución de KOMPAKT, la autoridad indiscutible del minimal techno. Pero al paso de cuatro años, el proyecto que inició Aguayo no solo gatea por sí mismo, también canta y baila duro.

Los mexicanos Rebolledo (Veracruz/Monterrey) y Daniel Maloso (Monterrey) tienen un pie bien puesto dentro de la cultura techno que rodea a Colonia –y ahora Berlín– y han sido piezas clave para el despegue del label gracias a un buen desmadre musical que podemos escuchar en lanzamientos como Guerrero [2009], Desierto [2010], Hijos de José [2010] y, más recientemente, los álbumes Super Vatos [2] [2011] e In & Out [2012], los LP 01 y 02 dentro del incipiente catálogo de Cómeme.

 

LP03

Dos mil trece es un año muy especial tanto para Cómeme como para Matías Aguayo. El próximo 25 de junio se estrena The Visitor, el tercer álbum en solitario de Aguayo y el primero que lanza bajo su propio sello. Hay que recordar que su discografía ha llegado vía KOMPAKT: Ay Ay Ay [2009], Are You Really Lost [2005] y un poco más atrás, After Love [2002] junto al alemán Dirk Leyers en el desaparecido proyecto Closer Musik.

Lo primero que llama la atención al escuchar ‘El Sucu Tucu’, el primer track que comparte del nuevo disco, es una contagiosa exhibición de glosolalia [3] que usa como recurso para acompañar el “ritmo loco” de la canción. Si no tienen nada mejor que hacer, los reto a reproducir las múltiples onomatopeyas que ofrece a lo largo de casi 5 minutos de pura fiesta [4].

Pero cuando no está cantando palabras inventadas poseído por quién–sabe–qué espíritu musical –o haciendo un guiño a ‘Conga’ de Miami Sound Machine–, Matías hace un divertido repaso del roster de su colorido y multicultural sello Cómeme.

Lo primero que escuchamos salir de su boca en castellano es: “Y aquí tenemos a Maloso, que le gusta así…”, refiriéndose al mexicano Daniel Maloso, pero también nos introduce a los ritmos que le gustan a Lena Willikens, Christian S, Sano y a Alejandro Paz, todos de Cómeme.

Desde Berlín, Aguayo me comenta por teléfono que ‘El Sucu Tucu’ surgió de manera espontánea en un ambiente de fiesta, como “una manera de expresar y de hablar de los diferentes ritmos de los amigos”. Lanzar como primer adelanto de su nuevo álbum una canción que celebra a la amistad, dice mucho del momento que está viviendo Cómeme, su gran orgullo.

Entre Ay Ay Ay y The Visitor, Aguayo expandió su alcance vocal al colaborar con grupos como Battles en ‘Ice Cream’, o elevando la fiesta en ‘Tanto’, la canción que cierra el EP debut de Baio (el proyecto musical del tecladista de Vampire Weekend).

A la par, lanzó el EP I Don’t Smoke, organizó fiestas callejeras impromptu bajo el nombre BumBumBox y hasta se llevó al sonidero mexicano La Changa [5] a cruzar el charco, confirmando a Matías Aguayo como uno de los promotores de cultura latina menos convencionales que hay en Europa.

Hace unos días platiqué por teléfono con él para saber más sobre su cercana relación con México y su impacto en el sonido de The Visitor, un álbum que además de contar con las colaboraciones de Philipp Gorbachev, Ana Helder, Daniel Maloso, Alejandro Paz y Sano, todos de Cómeme, también incluye una espectacular lista de invitados: Juliana Gattas (Miranda!), Aérea Negrot (Hercules and Love Affair), Liset Alea (Nouvelle Vague) y Jorge González (Los Prisioneros).

En lo particular, Aguayo destacó la ayuda de González, el cerebro del legendario grupo chileno de rock y quien no es ajeno a este tipo de colaboraciones electrónicas (ya lo había hecho con otro chileno–alemán, Ricardo Villalobos), como fundamental en la composición de varias letras del disco.

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‘El Sucu Tucu’ tiene una vibra de vocales que suena mucho al trabajo que hiciste con Battles en ‘Ice Cream’. ¿Tuvo esta experiencia algún tipo de influencia o es un cúmulo de lo que has hecho en los últimos 4 años?

El trabajo con Battles es una de esas cosas, creo que es uno de esos momentos musicales que no lo puedo separar del todo del trabajo que estoy haciendo, tampoco con esta canción de ‘El Sucu Tucu’. Pero en realidad he tratado en el disco de acercarme de muy diferentes maneras a lo que es cantar, como inventando diferentes personajes y justamente este de ‘El Sucu Tucu’ es el más eufórico y gritón, que es uno que en realidad resultó del contexto club/discoteca, sobre todo de las noches Cómeme que hemos hecho ahí con Daniel Maloso, Ana Helder, con la gente del sello. Este fue el contexto en el que se inventó esta canción que básicamente era un poco una manera de hablar de los diferentes ritmos de los amigos, digamos. En muchos temas del disco, que cuenta un poco también todas esas aventuras y todos esos viajes, la historia es así. Son canciones que fueron inventadas en fiestas, en situaciones bastante espontáneas.

Hemos leído información de que The Visitor tiene una influencia de los lugares que has visitado, incluso vivido: Argentina, Colombia, Francia… y en el caso de México, ¿qué parte de México se incluyó en el disco?

Yo tengo una relación muy estrecha con México [estoy casado con una mexicana ahora]. Yo llegué por primera vez a México en 2006 en el contexto del festival de Mutek y de ahí fui yendo todos los años, mínimo una vez al año para hacer giras y tocar entonces como que la relación con México es muy estrecha y también musicalmente. Por un lado, obviamente las colaboraciones que has mencionado, comenzando por Rebolledo, después Daniel Maloso y otra gente que he conocido. Por ejemplo, aquí también con Avril –que hace el management del sello– hemos también organizado cosas acá en Alemania o en Portugal, invitando a músicos de México, incluso a sonideros: por ejemplo, nos trajimos a La Changa a Europa. Entonces yo, musicalmente, he sentido a México por un lado como una gran inspiración por toda la música que se escucha allá, partiendo desde las cosas que tienen que ver realmente con los sonideros o con el danzón o con toda esa tradición de tocar música en fiestas, que en México es muy antigua. Y conocí gente muy increíble, en Monterrey es un lugar especialmente de mencionar, ustedes tienen una de las tiendas de discos más maravillosas para música tropical, el dueño se llama Jorge Solís, que está por ahí en el Puente del Papa y ese ha sido un lugar donde yo he conseguido bastantes discos que seguramente de alguna u otra manera me han influenciado.

[…]

México y Francia son mis dos mejores públicos porque siento que tengo una cierta sensibilidad o he comprendido un poco qué es lo que le gusta a la gente en México, o cómo ha cambiado también el gusto de la gente joven que ahora está yendo a las discotecas, que por ejemplo ahora están mucho más abiertos hacia lo latino que antes, donde se buscaba más una cosa más oscura o ajena quizá a lo que uno ya conoce en un contexto radial. Entonces todo eso es súper interesante para mi. Nunca me ha gustado del todo, pero dentro de la música popular contemporánea, digamos que puede ser cualquier cosa hasta el tribal, por ejemplo, siempre encuentro momentos que me inspiran o que yo los encuentro muy interesantes. Ahí hay una cierta modernidad latinoamericana, sobre todo en México es muy, muy fuerte.

¿Qué hay detrás del nombre The Visitor? ¿Tiene que ver con esta cultura de DJ que se la pasa viajando y visitando lugares?

No lo veo necesariamente como “yo Matías Aguayo yendo a un lugar como visitante”, que puede ser, pero también como la situación de visita que puede ser también al revés: pueden ser los espíritus musicales de no sé dónde que me visitan en mi música y que se reflejan en forma de algún ritmo o alguna línea de bajo o de alguna una melodía. Además, lo del “visitante” lo veo mucho más profundo, ya más arraigado en mi vida y no necesariamente solo con el contexto de ser DJ, sino también por ser primero músico, porque yo me considero no solo DJ, también músico y uno que va colaborando con muchos músicos de diferentes países.

Con el disco quiero contar toda una historia bastante compleja. Mi idea es que sea un disco que uno pueda escuchar muchas veces y que uno vaya descubriendo cosas porque tiene muchos detalles, muchas colaboraciones, muchos músicos involucrados (…) Yo creo que ahí hay todo un mundo de muchas historias diferentes en los temas, que tienen un enfoque quizá más personal, que van desde el engaño, la decepción y el amor, hasta cosas más políticas de cómo seguir adelante en la vida en conjunto con otra gente. Hay varias cosas ahí.

¿Cómo estás visualizando la gira de “The Visitor” en vivo?

Yo siento que por el hecho de que los músicos dentro del sello, y dentro de lo que es también la Radiocómeme en donde también hay muchos músicos involucrados, como que Cómeme se está desarrollando cada vez más en una dirección de no solo ser un sello, sino ser una colaboración musical de… músicos, realmente, y yo creo que, no va a hacer así pero llegando a un extremo podría llegar uno al punto en el que Cómeme se convierta en una gran banda: “La Sonora Cómeme” o algo así, qué se yo (…) En el caso del “Visitor” voy a tener acercamientos diferentes, dos cosas: una, la gira en vivo de The Visitor la voy a hacer con Alejandro Paz, es un excelente vocalista entonces voy a estar tocando con él; y después, la segunda fase va a ser con una banda, que son unos chicos de Chile que ya han tocado en México que se llaman MOSTRO, con los cuales he tocado en vivo en Santiago, en Chile.

En el álbum hay mucha colaboración, muchos músicos metidos que no son solo gente del sello, también está la cantante cubana Liset Alea, está Aérea Negrot que canta en Hercules and Love Affair, ella es venezolana. Está Juliana Gattas de Miranda! y alguien que estoy muy contento de que haya participado Jorge González de Los Prisioneros, que me ayudó en algunas letras y tuvimos un diálogo muy interesante de cómo escribir letras, algunas las escribimos juntos y me ayudó en algunas que no sabía cómo terminar. En una letra, él la cambio tanto que la tomé así, tal como la escribió y esa ha sido una colaboración muy interesante.

 

[1]. Que a juzgar por esta fría y teutónica vista de Google Street View de sus oficinas, seguro la fiesta la ponen ellos en toda la cuadra.

[2]. Álbum que incluye la joya homónima ‘Super Vatos (Feat Matias Aguayo)’, en donde se atreven a cantar la genialidad de coro “Tienes unos ojos tan hermosos que me están volviendo loco, loco, ajá, ieie”, tomado nada menos que de ‘Tus Ojos Mexicanos Lindos’ de Juan Gabriel.

[3]. Don de lenguas (capacidad sobrenatural de hablar lenguas); lenguaje ininteligible, compuesto por palabras inventadas y secuencias rítmicas y repetitivas, propio del habla infantil, y también común en estados de trance o en ciertos cuadros psicopatológicos. Vía la RAE.

[4]. Mi favorita va algo así: “…sibi–sibi–uuuuh isiva–yakuyaku–kukuyakuyaku kuku–prak–prak–pra rakatah…”, lo pueden escuchar a partir del 2:12.

[5]. Ver “Sensacional de Diseño Mexicano – Publicidades Sonideras” de Canal Once.

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